La resonancia de la tierra - CABEZA
*Por: Psict. Gylda Valadez Lazcano
Nuestro ADN guarda un código que va más allá de nuestros rasgos físicos, en él también se encuentran tendencias emocionales, la forma en que pensamos y reaccionamos ante las circunstancias, las experiencias, la relación con el dinero, el éxito, las enfermedades y hasta el tipo de personas que conforman nuestras relaciones cotidianas.
Las memorias de nuestros antepasados se imponen a través del ADN y dirige nuestro mundo hoy, en una palabra contiene nuestro anteproyecto personal.
Las emociones que impactan a nuestros genes no provienen solamente de las experiencias que tenemos, heredamos los patrones emocionales, las creencias o historias de nuestros ancestros. Profundamente mezcladas en nuestro ADN, estas historias nos influyen de formas que ni siquiera notamos. Son como archivos que detonan o emergen de manera inconsciente creando no sólo bloqueos en nuestra vida, sino la incapacidad de avanzar.
Afortunadamente, no somos prisioneros de nuestra herencia genética, nuestros códigos son flexibles, no fijos. A través de una simple pero poderosa técnica de sanación podemos reiniciar nuestros códigos genéticos y con ello las historias de nuestra vida.
El ser humano original tenía 12 filamentos de ADN funcionando activamente y manteniéndose totalmente como un ser espiritual. Con nuestra preocupación excesiva por el pensamiento con el lado izquierdo del cerebro y el cierre de nuestros centros del corazón, estos filamentos “extra” de ADN se han perdido.
Esto es porque vivimos en una sociedad espiritualmente deficiente y nuestras habilidades intuitivas de sanación se han reducido enormemente. Esto también ha causado que sólo tengamos acceso y utilicemos una parte muy pequeña de nuestro cerebro.
La energía de nuestra tierra está atravesando importantes cambios vibracionales y hacia mayores niveles de conciencia. A medida que la tierra eleva su vibración, a nosotros como seres humanos se nos están dando muchas oportunidades para elevar nuestra vibración.
Nuestros filamentos de ADN se activan y conectan con nuestros 12 chakras, portales de energía a través de los cuales accedemos a nuestro patrimonio espiritual. Los filamentos sirven como vínculos a través de los chakras que actúan como portales energéticos hacia nuestros cuerpos, conectándonos con las fuerzas vitales de existencia.
Es a través de la apertura y activación de estos portales de energía que podemos empezar a conocernos verdaderamente, los filamentos crearán una conexión entre nuestro código genético humano y nos dará acceso al conocimiento y la sabiduría.
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